SIN INTERMEDIARIOS. POR UN COMERCIO JUSTO.

"...Cuando me preguntan si soy agricultor,siempre contesto que soy un hombre que no solo cultivo, sino también observo, me preocupo e intento dar armonía a mi entorno y que todo ello, me lleva con mi esfuerzo creativo a sacar frutos de mi huerta, sin mermar la fertilidad de la tierra y de proporcionar productos que contribuyen a la salud de los demás, sin contaminar la tierra, el agua, el aire que nos son esenciales, modelando la belleza del paisaje, alimentando el cuerpo y el espíritu. Sí, agricultor soy... De ahí nace Bobalén ecológico".

jueves, 30 de abril de 2015

Poemas para el campo

La poesía es un misterio que nos ayuda a tocarnos por dentro. En ese reconocimiento hay un silencio de interior, una memoria a media luz, una revelación. La naturaleza lo envuelve todo (somos naturaleza), la poesía es su declaración y el poeta un médium. Éste abre su escucha, se impregna y construye una casa de palabras y acentos, levanta el poema como si fuera un árbol, pero el poema ya vivía, ahora nos emociona.
El verso es un alimento, un parabién que nos ayuda a descender y a subir por las escaleras que dan a nuestro espejo, a la raíz del mundo. Llegar al silencio del que emana es algo primordial para nuestra mejora, para la esencia y humanidad de un desarrollo (rural) que no solo piense en términos de materia y mercado, de codazo, tristeza y codicia.
El poeta Jesús Aguado dice que "la poesía también ara los campos y fertiliza el alma".
             BEATUS ILLE                                                               
Feliz, el que alejado de negocios,
como en remoto tiempo los mortales,
paternos campos con sus bueyes ara
y no rinde a la usura vasallaje
ni le despiertan los clarines bélicos
ni teme airados mares,
y evital igual del Foro
las intrigas
que del rico soberbio los umbrales.
Ya de la vid los vástagos crecidos
enlaza al tronco de los altos árboles
viendo vagar sus vacas mugidoras
por el angosto valle,
y corta con la hoz ramas estériles
e injerta las viñas
o esquila la mansa oveja o guarda en ánforas
las mieles que exprimió de sus panales.
                                                  HORACIO
EL MUNDO CHICO
Las nuebes pie en tierra
tocan con sus nudillos
el cristal de las ventanas.                                                                  
Al otro lado del mundo,
la calma,
el lento paso de la quietud
como una carga de leña
a lomos de la yegua guía
que cruza el puente de la noche.
En los establos,
en los vencidos pesebres,
mastican las vacas el grano
de la pastura
y alguien enciende
la mecha de un sueño.
Hoy la vida está junto al fuego
y a los acordes tenues del agua.
Solo en los días
primerizos de lluvia,
los corazones laten contra tristeza,
y las manos de una madre
baten, generosas, gachas de leche,
pan frito y miel.
                        ANTONIO VIÑAS
DISCURSO DE ENTRADA A LA REAL ACADEMIA, 1975 (EXTRACT0)
    "La ciudad uniforma cuanto toca; el hombre enajena
en ella sus perfiles característicos. La gran ciudad es la
excrecencia y, a la vez, el símbolo del actual progreso.
    "De aquí que el Isidoro, protagonista de mi libro
Viejas historias de Castilla la Vieja, la rechace y exalte la
aldea como último reducto del individualismo: Isidoro
decía: "Pero lo curioso-dice-es que allá, en América
no me mortificaba tener un pueblo y hasta deseaba que
cualquiera me preguntase algo para decirle: "Allá en mi
pueblo, al cerdo lo matan así o asá" O bien: "Allá en mi
pueblo, la tierra y el agua son tan calcáreas que los pollos
se asfixian dentro del huevo sin llegar a romper el cascarón".
Y empecé a darme cuenta entonces de que ser del pueblo
era un don de Dios y que ser de ciudad era un poco
como ser inclusero, y que los tesos y el nido de la
cigüeña y los chopos y el riachuelo y el soto eran siempre
los mismos, mientras las pilas de ladrillos y los bloques de
cemento y las montañas de piedra de la ciudad cambiaban
cada día y, con los años, no quedaba allí un sólo testigo del
nacimiento de uno, porque mientras el pueblo permanecía,
la ciudad se desintegraba por aquello del progreso y
las perspectivas de futuro...
...porque si la aventura del progreso, tal como hasta
el día de hoy la hemos entendido, ha de traducirse inexo-
rablemente, en un aumento de la violencia y la incomuni-
cación, de la autocracia y la desconfianza, de la injusticia y
la prostitución de la Naturaleza, del sentimiento competi-
tivo y del refinamiento de la tortura, de la explotación del
hombre por el hombre y la exaltación del dinero, en ese
caso, yo, gritaría ahora mismo, con el protagonista de una
conocida canción americana:¡Que paren la tierra, quiero
apearme!
                                                                MIGUEL DELIBES
Os espero este fin de semana en los siguientes mercados:
Sábado 2 de Mayo en Elviria, Marbella
Domingo 3 de Mayo en Estación de Cártama.
En "Bobalén Ecológico"
Saludos: José María.                         

jueves, 23 de abril de 2015

Personas: hombres y mujeres,Campesinos: hombres y mujeres.

           Esta mañana, mientras me dirigía a mi huerto al amanecer, contemplaba una estampa muy usual en mi día a día y quizás sorprendente a los ojos de muchos.
 La imagen que veo todas las mañanas hoy merecía ser observada con otros ojos, con ojos de admiración. Allí estaba ella, mi vecina Antonia, celebrando su 65 cumpleaños a pié de campo, con la humildad que le caracteriza y su fortaleza. Hoy me ha parecido poco saludarla desde el camino con mi mano, hoy se merecía un beso de feliz cumpleaños y un abrazo para esta mujer tan maravillosa, tan luchadora. Luego he seguido mi camino hacia mi huerta, he recolectado para mis cestas y me he parado a pensar sobre su historia y sobre el papel de la mujer campesina. En teoría todas las personas tenemos los mismos derechos para todos, independientemente de la raza, el sexo, la religión o la condición social pero luego en la práctica todo es muy distinto. La mujer, por ser mujer, se encuentra ante una realidad discriminatoria que prima al hombre frente a la mujer, a lo masculino frente a lo femenino, a lo productivo frente a lo reproductivo. El campesinado, por su ubicación en la escala social, por su condición de proveedor de alimentos, también se encuentra bajo este modelo capitalista, que prima lo industrial sobre lo rural, la ciudad frente al campo, la velocidad frente al sosiego. Hombres y mujeres por tanto que son discriminados, invisibilizados en el conjunto de la cadena agroalimentaria y en el conjunto de la sociedad.
 Pero si los hombres campesinos son discriminados e invisibilizados, las mujeres campesinas lo son doblemente: por ser campesinas y por ser mujeres.

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En la actualidad, mas de mil millones de personas pasan hambre en el mundo mientras las grandes extensiones dedicadas al monocultivo, con el único fin de obtener mercancias baratas que aseguren una acumulación de capital sin precedentes por parte de las grandes empresas. 

Las mujeres de todas las partes del mundo son expulsadas por un modelo de producción de alimentos industrializados, responsable de la destrucción de la agricultura familiar. Los pueblos no tienen ninguna capacidad para decidir lo que quieren comer y en muchas partes del mundo ni siquiera pueden concebir pilíticas agrarias que les garantice el hecho de alimentar a su población.

 La mayoría de las personas que asisten a los mercados locales y ferias siguen siendo mujeres, por ello son también las principales afectadas por el proceso generalizado de eliminación de estos espacios y su sustitución por grandes superficies, así como por la expulsión de nuestros productos de los mercados, ayudándose de herramientas como una legislación hecha a medida de las industrias, con normas incumplibles por parte del pequeño campesinado.


La alimentación se convierte en una gran posibilidad de negocio a escala mundial y la consecución y alimentos producidos con el menor coste posible se convierte en un objetivo fundamental.

Las mujeres son, una vez más, uno de los sectores de la población con más dificultades para acceder a rescursos básicos para poder producir alimentos como la tierra, el agua, el crédito, las semillas o la energía. Por ello, la pobreza y el hambre tienen en muchos casos rosotro de mujer campesina. Y muy a mi pesar, en el caso de las mujeres agriculturas, el trabajo agrario se invisibiliza al ser considerado parte del trabajo doméstico en el caso de la agricultura familiar. Ojalá algún día se consiga un modelo de agricultura campesina con otros valores de respeto a la tierra, un modelo de agricultura que dé de comer al mundo, pero que no se coma al mundo, un modelo que represente a hombres y mujeres y que no exista Soberanía Alimentaria sin mujeres como mi vecina Antonia.Resultado de imagen de mujer rural en andalucia


Os invito y espero en el puesto de Bobalén Ecológico este fin de semana con lo mejor de mi huerta:

Sábado en Parque de Huelín (Málaga)


Domingo en el Boulevard de la Cala de Mijas

Saludos: José María.



viernes, 17 de abril de 2015



Resultado de imagen de pueblo abandonado

    El pequeño poblado abandonado que se muestra antes mis ojos y la huerta hacen que  se presente ante mí,  de nuevo la niñez: Antes los pueblos estuvieron integrados con su entorno. Las personas se adaptaban a los ritmos que la tierra marcaba en un proceso de coevolución, enlazando del creer-saber-conocer y la praxis, que permitía su subsistencia, sin comprometer la conservación de la naturaleza ni a las generaciones que la habitarían en un futuro. 

   Aún recuerdo muchos abuelos de amigos de la infancia, familias campesinas paulatinamente comienzan a emigrar del campo hacia las urbes para trabajar en las industrias y fábricas que empiezan a crecer y demandar mano de obra. Las nuevas generaciones nacen en las ciudades, con otros valores, preocupaciones y sueños con ello los saberes campesinos quedan relegados por la industrialización, se deslegitima así la tradición e identidad de los pueblos, tachándolos de antiguos y atrasados. Convivir con la naturaleza, se vuelve algo remoto. Se vuelve cierto el refrán que dice: "Ve más a un abuelo sentado, que su nieto de pie". Quedan atrás las generaciones de abuelos y abuelas que coeevolucionaron con la naturaleza de su ecosistema, lo domesticaron, roturando sus campos, guardando y compartiendo las semillas autóctonas, enlazando creer-saber-conocer, una praxis singular, integrando prácticas culturales y conocimientos ecológicos. Una espiral de conocimiento tradicional, que de generación en generación se iba renovando y trasmitiendo mediante la memoria oral. Este saber campesino, tan frágil y silencioso, comienza a evaporarse por segundos, quedando relegado por el saber científico convencional, el de la llamada "ciencia Moderna"

   Echo de menos esa memoria cultural rural, una ciencia con conciencia, una ciencia que dialoga y que refuerza el poder social, la convivencia entre pueblos y ciudades y entre las diferentes instancias sociales. En cada mercadillo ecológico usted y yo rememoramos los sabores antiguos, usted me pregunta y contesto y yo le pregunto y usted me indica...

   Esta memoria nos acerca a nuestras raíces y saberes ancestrales, vislumbrándose como uno de los lazos posibles que nos una, que establezca una red donde todos aprendamos. ¿Quién no tiene raíces en algún pueblo de nuestro país? o de otro país. El enlace entre identidad y memoria, es una dimensión de análisis que lleva a pensarnos y preguntarnos de dónde venimos (nuestras raíces), porqué somos como somos (nuestro presente) y, más aún, qué queremos para el futuro (proyecto de vida). Nuestra memoria aviva recuerdos y recordar viene del latín re-cordis, es decir: volver a pasar por el corazón.


Resultado de imagen de casa de campo con huerto   Hoy todavía recuerdo este pueblo abandonado por sus gentes y emigrados a la ciudad, donde todo seguían la lógica de la agricultura ecológica, de la permacultura, es decir: en los pueblos, las casas disponían de pequeños huertos colindantes, algún frutal caprichoso que aportaría sombra donde cobijarse y descansar. También la vivienda contaba con su pequeño corral donde criar los animales menores: un par de gallinas para abastecerse de huevos; una cabra popularmente conocida como la "vaca de los pobres", para garantizar la leche de los niños, un cerdo para hacer matanza, conejos y pollos para los días de fiestas...Comer carne en muchos casos era algo excepcional, y si había una mujer embarazada o enferma se le daba prioridad para que pudiera comerla.


   Hoy estamos alejado de esa realidad ancestral y se nos presenta que vivir la ruralidad por nosotros mismos o nuestros hijos, pasa por alguna lección en el colegio en la asignatura naturales, bien una visita en vacaciones a una granja-escuela o la visita a una casa rural en un pueblo de montaña...

Resultado de imagen de mercadillo ecologico  Cada mercadillo ecológico,  que cada jueves le invito, aparte de los productos que puedes obtener de agricultores ecológicos, locales  también es un intercambio cultural, un proceso educativo donde todos aprendemos, que transciende de las dicotomías sabio-ignorante, cientifico-popular y se orienta también hacia la construcción de conocimientos por ambas partes, la suya y la mía.

   Cuando abordo el camino hacia la recuperación de valores y conocimientos tradicionales, está claro que parto de un pasado que ya no se puede cambiar. También está claro que hay muchas cosas del pasado que añoro y considero dignas de tener un lugar de honor en el mundo agrario que quiero construir. Igualmente hay cosas del pasado que han pervivido y a las que quiero dar mi cariño y cuidados para que sigan presente en el futuro. La cercanía de la tierra y los conocimientos de los recursos que de ella emanan y la cercanía en el trato con las personas, son dos ejemplos que me vienen a la mente. No obstante, tras una lectura del pasado también está muy claro que hay elementos de los que se pueden llamar "tradicional" que no son de recibo y que no quiero que perduren: la situación psicológica y socio-económica de muchas mujeres en el campo, la dureza física extrema de muchas labores y condiones de vida o el reparto desigual del acceso a los recursos del campo en muchos lugares, por ejemplo...

   Hoy de nuevo os invito este próximo fín de semana a los mercadillos ecológicos, donde seguiremos aprendiendo uno del otro y donde ese binomio hace que gracias a usted, la lucha por la dignidad de la gente del campo como yo, se activa, se despierta, se reconstruye y agudiza una ruralidad una identidad propia, que gracias a usted me siento orgulloso...gracias y nos vemos este fin de semana en:


  SABADO DÍA 18 DE ABRIL: NUEVA ANDALUCIA (C/SIRIO)
  DOMINGO DÍA 19 DE ABRIL: ARROYO DE LA MIEL (PLAZA PUEBLOSOL)